VINO Y SALUD
  VINO Y SALUD

El uso moderado del vino puede proporcionar, además de un indudable deleite, beneficios para la salud del que lo consume

Distintos estudios científicos han demostrado que los habitantes de los países que siguen la dieta mediterránea y por tanto consumen vino en cantidades moderadas tienen un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Esto ha llevado a la comunidad científica a estudiar este tema en profundidad, comparando los datos de diferentes países europeos con resultados en muchos casos sorprendentes y contradictorios. Tal fue el caso de Francia. Resultaba paradójico que los franceses mostrasen altos niveles de colesterol, (debido al consumo de mantequillas, natas y quesos) y, sin embargo, presentaran una mortalidad baja por problemas de corazón. A este hecho se le llamó " la paradoja francesa". Más tarde, se observó que los franceses a diferencia de los habitantes de los países nórdicos tomaban en las comidas una copa de vino tinto.

Los beneficios para la salud del consumo de vino en la dieta surgen sólo cuando esta bebida es consumida con moderación. Esto corresponde a un estilo de vida y a una cantidad recomendable por persona.

Los mecanismos para explicar el efecto cardioprotector de un consumo moderado de vino se pueden exponer en tres puntos:

Un aumento del Colesterol HDL (Colesterol bueno). Estas lipoproteinas de alta densidad participan activamente en la depuración del colesterol en exceso dentro del organismo.
Una disminución del Colesterol LDL (Colesterol malo). El riesgo de enfermedades coronarias aumenta con la concentración de LDL. El colesterol transportado bajo esta forma se fija fácilmente en las paredes de los vasos sanguíneos y favorece la aparición de lesiones aterosclerósicas.
Una disminución de los mecanismos implicados en el fenómeno de coagulación y agregación plaquetaria.

La "paradoja francesa" tenía su explicación : una copa de vino tinto en las comidas contribuye a evitar que las plaquetas sanguíneas se aglutinen.

Cada día existen más evidencias que corroboran los estudios anteriores y se da un paso más. Se puede afirmar que el consumo moderado de vino ya no sólo es beneficioso para prevenir enfermedades de tipo coronario sino de tipo cancerígeno, diabetes o, incluso, de Alzheimer.

Lo más importante se centra en el consumo moderado de vino y una dieta equilibrada, sea en forma de vino tinto o blanco (30 gramos por día o su equivalente habitual en volumen), es aconsejable siempre que no existan contradicciones de ningún tipo para ello.

No nos hemos de sentir culpables por acompañar nuestras comidas con vino. Hablamos siempre de un consumo moderado. Es un elemento más de nuestra tradicional dieta, de nuestra alimentación. Hemos de enseñar a los jóvenes a saber apreciar este producto de la tierra y despertar los sentidos que la gastronomía nos puede aportar. Saber beber se convierte en un placer más de la vida.

Los beneficios del vino
1.  Acción antiespasmódica
2.  Activación de la secreción biliar
3.  Acción antibacteriana
4.  Efecto antihistamínico, que atenúa las reacciones alérgicas
5.  Protección de las paredes arteriales, al fortalecer el colágeno y la eslatina que las forman
6.  El vino aporta minerales y oligoelementos
  Magnesio : disminuye el estrés
  Zinc : mejora las defensas inmunitarias
  Litio: equilibra el sistema nervioso
  Calcio y potasio : garantizan un adecuado equilibrio iónico y eléctrico
7.  Se recomienda en casos de anemia ya que contiene medio miligramo de hierro. Además el alcohol ayuda a la absorción del hierro
8.  Actúa contra una enfermedad muy de moda: la anorexia o falta de apetito al estimular los órganos olfativos y gustativos.
9.  Consumir vino con moderación normalmente durante las comidas y preferentemente tinto