El origen del vino es oriental y se relaciona con Dionisos , dios del vino, de la viña y de la fiesta pagana. Las viñas y el consumo del vino, llegaron a Europa a través de Creta , isla de tradición marinera y dedicada al comercio. Ésta se convirtió en el punto más estratégico para la navegación por el Egeo . Creta es la conexión entre oriente y el mediterráneo en cuanto a cultura, religión, arte… Y en el interior de sus escarpadas tierras, se forjarán los primeros cimientos de la Grecia Antigua, cuna de la civilización y pensamiento occidental.
La relación entre Creta e Iberia se produce a través del toro. ( Creta y el Minotauro – Iberia, la piel de toro ). La fiesta y los juegos taurinos, pertenecían a la cultura cretense y a un arraigado culto religioso. Y, a través de estos ritos, la península ibérica heredó esta tradición.
Es el punto de partida hacia un viaje por un laberinto lleno de historias para ser escuchadas, y vinos que esperan ser catados por sus visitantes.
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