Por último el catador inclina ligeramente la copa y la mueve circularmente para que el vino se extienda por las paredes de la misma. Al “escurrir” a lo largo de la copa, el vino forma las “lágrimas”. Estas lágrimas están ligadas al contenido de alcohol y extracto seco del vino. Cuando apreciamos un lloro deficiente aplicaremos al vino términos como acuoso o fluido; en caso contrario: untuoso, graso, glicérico, etc.
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